En el Antiguo Pacto (entiéndase como Antiguo Testamento), la nación de Israel era el pueblo escogido de Dios en virtud del pacto que El establece por Su gracia.
En muchos pasajes de la Biblia y especialmente en el libro del Profeta Isaías 54:4-8, Dios usó el ejemplo del matrimonio para describir la relación con su pueblo.
Los israelitas entendían el matrimonio, por lo que Dios emplea este término para explicar su pacto.
Cuando el pueblo de Israel estaba a las orillas del monte Sinaí esperando por Moisés que estaba en el tope de este hablando con Dios, y donde se estaría llevando a cabo la entrega del acta matrimonial (traducido al hebreo como Ketubah). Por motivo de su tardanza el pueblo se desesperó y fue seducido por la idolatría; haciendo un becerro de oro y rindiéndole culto a este. Dios ve lo que el pueblo está haciendo, y le dice a Moisés apresúrate a bajar porque la congregación de Israel se ha corrompido. En ese momento, lo que sería una “boda” entre Dios y su Pueblo, queda roto, se rompe el pacto y la “novia” es rechazada, ya que le fue infiel con otro y abandona a su marido fiel.
Pero Dios en Su infinito amor y misericordia que es inigualable, promete hacer un nuevo pacto con su “novia”.
Y a través de la Palabra profética dada al Profeta Jeremias 31:31-32 nos declara.
“He aquí que vienen días, dice El Señor, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice El Señor».
Dios cumpliendo sus promesas, envía a Su hijo Jesús para renovar el pacto que una vez se revocó. Y con la venida de nuestro Salvador, el pueblo de Dios ya no se limita a una sola nación. Ahora los que confiesan a Jesús como Señor y Salvador conforman la comunidad de Dios, la Iglesia.
Y nos muestra a través de la responsa del Apóstol Pablo en 1 Corintios 11:25 las palabras del Señor Jesús al decir: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”… El Apóstol Pablo nos está relatando lo que El Señor Jesús estaba celebrando la noche antes de ser entregado para ser crucificado y así cumplir todo lo que El Padre Eterno le mandó para que se consumara Su obra redentora.
Jesús entrega Su vida en obediencia al Padre; Pero el también renueva el Pacto con Su “novia” para luego en el milenio celebrar la cena de las bodas del cordero como dice: Apocalipsis 19:9
Nuestro querido Señor (Adon) y Mesías (Mashiaj) va a la cruz y estando en ella dice el evangelio de Juan 19:30 “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”.
En la traducción original hebreo, la frase: Consumado es, significa dos cosas:
1- Shalam (Strong #7999) “Consumado esta». Su raíz viene de la palabra Shalom y puede traducirse como «hacer la paz completando (la obra)»
2- Kala (Strong #3607) “Consumado”, terminado, acabado. Lo más interesante es que esta palabra en hebreo es semejante a novia, porque se escribe de la misma manera “Kala”.
Entendemos entonces que cuando El Señor Jesús moría en la cruz, al gritar “Kala” no solo hablaba de «terminar» la obra de Dios a la que fue enviado, sino que mencionó el propósito de esta, “Su novia”.
La última palabra de Jesús en la cruz, fue pensando en Su amada.
Mi amada amiga excelente enseñanza muchas gracias por compartir la palabra y lo lindo del Hebreo y todo lo qué hay en sus letras y números . Un gran Shalom!!!
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Maravillosa descripción del Amor de nuestro Señor! Glorioso Jesús!!
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