Defendiendo la mesianidad de Jesús (Y’shua)

En la ley levítica, en los tiempos del Tabernáculo y de los dos Templos de Jerusalén que regulaba el culto a Dios, abundaban las ofrendas sacrificiales, leemos (Lv. 16:20-22) que para el día de expiación, Aarón quien era el sumo sacerdote para la época del tabernáculo debía escoger dos machos cabríos para la expiación y un carnero para el holocausto. Primero Aarón debía ofrecer su propia expiación. Después, echaría las suertes sobre los becerros que expiarían a toda congregación del pueblo de Israel. El que fuera destinado para Dios, se ofrecería en sacrificio, para purificar el santuario y el altar con la sangre derramada de dicho animal. Una vez fuese purificado el sacerdote y el altar, el animal que fuera destinado a “Azazel” sería liberado en el desierto tras imponer el sumo sacerdote sus manos sobre su cabeza y confesar todos los pecados del pueblo. Un hombre ya preparado para esto lo acompañaría y lo soltaría.

Para determinar cuál animal se usaría para Dios y cual para ser enviado al desierto, se echaba a la suerte. Había dos planchas de cobre, en una estaba grabado: “Para El Eterno” En la otra: ”Para Azazel”. El sumo sacerdote responsable de oficiar la ceremonia, colocaba ambas planchas con los nombres hacia abajo, las cambiaba varias veces de posición y luego al azar, volteaba las planchas hacia arriba. Si la que decía para “El Eterno” caía en su mano derecha, era visto como una buena señal. Si lo contrario era el caso, significaba que algo no estaba bien con Israel.

En varios documentos hebreos especialmente (Talmud Jerusalén y Babli) dice, que desde el año treinta (30) de la EC, que coincide con la muerte de Jesús, hasta el año setenta 70 de la misma era que corresponde con la destrucción del Templo, nunca, ni una sola vez ocurrió que la plancha marcada para “El Eterno” cayera del lado derecho del sumo sacerdote.

¿Cuál era el mensaje? ¿Cómo se explica que nunca más esa suerte para “El Eterno” haya quedado del lado derecho? Hasta por la ley de la probabilidad alguna vez en esos cuarenta (40) años debió haber caído del lado de la mano derecha del sumo sacerdote. Todo lo contrario, la plancha que estaba marcada: “Para Azazel” siempre cayó del lado derecho, sin fallar una.

¿Es que acaso hay un mensaje codificado en todo esto?

En ese mismo documento hebreo llamado El Talmud, hay una valiosa información, y tiene que ver con un cordón de  lana rojo o un manto partido en dos del mismo color. Escrito esta en ese manuscrito que había una costumbre de tomar el manto rojo y partirlo en dos, una parte se le amarraba en la cabeza al macho cabrío marcado para “Azazel” y la otra parte se colgaba en la entrada principal del Templo. Cuando se concluía la ceremonia del día de expiación, varios milagros ocurrían pero uno de los más notorios era: que ese cordón o parte del manto de tela rojo, se volvía blanco.

El mensaje de parte de Dios era totalmente evidente.

Los escritores del Talmud (Jerusalén y Babli), escribieron que desde el año treinta (30) de la EC, que fue cuando murió Jesús, hasta el año setenta (70) cuando tuvo lugar la destrucción del segundo Templo de Jerusalén: El cordón de lana rojo nunca, en cuarenta (40) años se volvió blanco.

Porque el macho cabrío llevado al desierto, no estaba quitando el pecado de Israel representado por el cambio de color del cordón o parte del manto rojo que estaba colgado en la puerta del Templo.

Dios les estaba enviando un mensaje al pueblo de Israel, acerca del sacrificio y la muerte de Su justo Mesías. “Él les dijo”: no acepto más sacrificios, porque Jesús (Yeshua su nombre hebreo) es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  (Juan 1:29)

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